25 años de edición independiente y universitaria: quiénes somos y qué nos mueve en Editoriales de Chile

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25 años de edición independiente y universitaria: quiénes somos y qué nos mueve en Editoriales de Chile

Desde su fundación oficial en el año 2001, Editoriales de Chile ha reunido a editoriales independientes y universitarias de todo el país en torno a la defensa de la bibliodiversidad y el acceso al libro. Hoy, a 25 años de su creación, presentamos quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Gijón, España. Es el año 2000 y el escritor chileno Luis Sepúlveda dirige el III Salón del Libro Iberoamericano en la ciudad asturiana, un encuentro que congrega a decenas de autores y editoriales de España y Latinoamérica. Un puñado de estos sellos —entre ellos LOM Ediciones, de Chile— se reúne en el Primer Encuentro de Editores Independientes de América Latina. Con esta cita nace un movimiento que cruzará el Atlántico: poco después del encuentro, siete editoriales chilenas —Cesoc, Cuarto Propio, Cuatro Vientos, Dolmen, LOM, Pehuén y RIL— deciden fundar la Asociación de Editores Independientes de Chile, la primera organización de este tipo en América Latina.

«Los objetivos del movimiento y la agrupación eran claramente resistir a las lógicas de concentración que imponían hasta ese momento las multinacionales del libro, reduciendo el quehacer editorial a su carácter comercial», recuerda Paulo Slachevsky, director y cofundador de LOM Ediciones y uno de los fundadores del gremio. Esta motivación no era espontánea: varias de esas editoriales –RIL, Cuarto Propio, Dolmen y LOM– ya venían resistiendo, desde los años ochenta, la ola de fusiones y concentración que había transformado al mundo editorial internacional, en un Chile que apenas salía de diecisiete años de dictadura y donde el libro no figuraba entre las prioridades del país.

«Buscábamos reponer en el centro del trabajo con el libro el sentido cultural, social y político», señala Slachevsky. A ese impulso se sumaba una férrea voluntad de revitalizar la producción intelectual y editorial en los países latinoamericanos, y de potenciar un intercambio diverso y equilibrado con el resto del mundo. La asociación buscaba, además, dar voz a una mirada democratizadora del libro y la lectura, distinta a la que entonces dominaba la Cámara Chilena del Libro, la única entidad gremial del sector desde 1950.

Al poco andar se sumaron Editorial Universitaria, Andrés Bello y Aún Creemos en los Sueños, lo que llevó a la organización a ampliar su mirada hacia el rol del libro y la lectura en la sociedad chilena. La asociación fue también fundadora de la Coalición Chilena para la Diversidad Cultural, que impulsó desde la sociedad civil la ratificación de la Convención de la UNESCO sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, y una de las principales impulsoras de la Política Nacional de la Lectura, el Libro y las Bibliotecas.

«Apostamos fundamentalmente por un desafío de mediano plazo de reponer la valorización simbólica del libro en la sociedad chilena como un instrumento liberador», resume Slachevsky. Esa apuesta tomó forma muy pronto en la primera feria de editoriales independientes y, después, en la primera Primavera del Libro en 2012.

¿Qué es la edición independiente?

La edición independiente es aquella que apuesta por la calidad de su catálogo y lo entiende como un aporte a la diversidad literaria, sin supeditarse a la demanda del mercado, las tendencias lectoras del momento ni las necesidades de ningún gobierno o institución. Implica concebir el libro no solo como un objeto estético y cultural, sino también como un derecho básico —y no meramente como un bien de consumo.

A diferencia de los grandes conglomerados editoriales, en la edición independiente son las propias editoras y editores quienes encabezan sus proyectos, sin depender a nivel de propiedad de otras empresas u organizaciones. Desde esa autonomía, el sector ha construido, a lo largo de décadas, una producción editorial que apuesta por las voces y géneros emergentes, además de relatar historias que muchas veces pasan desapercibidas en el mainstream editorial.

«La edición independiente y universitaria representan la diversidad versus la homogeneización, el libro como soporte cultural, educativo, político y social versus una mercancía. En los países del sur, es el espacio privilegiado para potenciar y dar espacio a la producción propia y enfrentar en alguna medida el colonialismo cultural imperante», expresa Paulo Slachevsky, de LOM Ediciones.

«Apostamos fundamentalmente por un desafío de mediano plazo de reponer la valorización simbólica del libro en la sociedad chilena como un instrumento liberador.» — Paulo Slachevsky, director y cofundador de LOM Ediciones

Este compromiso con la diversidad tiene una expresión conceptual propia: la bibliodiversidad. El concepto hace referencia a la necesaria multiplicidad de voces que se difunden a través de las producciones editoriales y que se ponen a disposición de los lectores. Esta postura es reivindicada por editoriales chilenas como un término que surgió a fines de los años noventa, precisamente en el contexto del nacimiento del movimiento de la edición independiente en Chile.

En ese sentido, Slachevsky explica que el concepto se acuñó en el temprano compromiso de la asociación en favor de la diversidad cultural. «Fuimos integrantes fundadores de la Coalición Chilena para la Diversidad Cultural, que participó activamente desde la sociedad civil en el proceso de apoyo a la elaboración y posterior ratificación de la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales de la Unesco (2005)», indica el editor.

Lo que nos une

Editoriales de Chile agrupa hoy a 153 editoriales independientes y universitarias de distintas regiones del país. Lo que las une es el oficio y la convicción de que el libro es un derecho, y que construir un ecosistema editorial diverso, accesible y sostenible es un trabajo de largo aliento que necesita articulación.

Por eso, el gremio ha tejido vínculos con el sector público, la sociedad civil y el sector editorial latinoamericano e internacional, incidiendo en políticas públicas y abriendo espacios de encuentro entre editoriales y lectores, como la Primavera del Libro, su feria anual de mayor convocatoria. A ello se suma un trabajo formativo permanente: capacitaciones en diseño, financiamiento, derechos de autor, ventas, redes sociales y libro digital, entre otras materias, que buscan fortalecer las herramientas de quienes se dedican al oficio editorial en el ecosistema del libro chileno.

Ese mismo sentido de responsabilidad se extiende a los espacios que el gremio organiza, donde se cuida que la convivencia entre editoriales, autoras, autores y lectores esté marcada por el respeto y la memoria del país.

El gremio en cifras

De acuerdo con la última actualización de datos del gremio, que reúne las respuestas de 134 editoriales asociadas, Editoriales de Chile está compuesta mayoritariamente por proyectos editoriales de pequeña escala: el 81% son microempresas y un 16% corresponde a pequeñas empresas. Esto refleja que la gran mayoría del catálogo de estas editoriales se sostiene desde estructuras acotadas, alejadas de la lógica de los grandes conglomerados editoriales.

En cuanto a su trayectoria, la mayoría de las editoriales activas hoy son de creación reciente: casi 8 de cada 10 nacieron en los últimos 15 años, con su punto más alto entre 2015 y 2019 (35% del total). Este fenómeno observa el dinamismo y crecimiento sostenido que ha tenido el sector en la última década y media.

Para un 43% de las editoras y editores, el ingreso que genera su editorial representa su principal o único sustento económico, mientras que para el resto funciona como un ingreso complementario o, en algunos casos, la editorial no genera ingresos.

Esta escala convive con una marcada presencia femenina en la gestión del trabajo editorial: el 61% de las personas que integran los equipos son mujeres. En cuanto a la producción, el catálogo del gremio mantiene un equilibrio similar en la autoría: un 46% de los títulos publicados en formato impreso durante 2025 fueron escritos por mujeres.

En el ámbito económico, los datos indican que para un 43% de las editoras y editores, el ingreso que genera su editorial representa su principal o único sustento económico, mientras que para el resto funciona como un ingreso complementario o, en algunos casos, la editorial no genera ingresos. En relación con las vías de financiamiento del trabajo editorial, la principal es la venta del propio catálogo (54%), seguida de los recursos entregados por las convocatorias del Fondo del Libro y la Lectura del Mincap y la prestación de servicios editoriales. En esa misma línea, un 69% de las editoriales ha postulado y obtenido al menos un fondo del Mincap.

El 61% de las personas que integran los equipos de trabajo son mujeres. En 2025, un 46% de los títulos publicados en formato impreso fueron escritos por mujeres.

Con respecto a la forma en que las editoriales llegan a sus lectores, la venta directa —a través de ferias, lanzamientos, redes sociales y sitios web— es el canal de comercialización más utilizado, así como el principal cliente declarado por más de la mitad de las editoriales (57%), por sobre las librerías y distribuidoras tradicionales.

Finalmente, la diversidad temática del gremio es uno de sus rasgos más distintivos. Literatura (65%), ensayo (49%) y poesía (38%) lideran los catálogos, seguidos de cerca por publicaciones de literatura infantil y juvenil, ciencias sociales, patrimonio, ilustración, educación y feminismo. En total, las editoriales del gremio declaran publicar en más de 70 categorías temáticas distintas —desde narrativa gráfica y divulgación científica hasta pueblos originarios y rescate patrimonial— lo que da cuenta de la bibliodiversidad que caracteriza al movimiento de la edición independiente desde sus orígenes.

Camino a Frankfurt 2027

En 2027, Chile será el Invitado de Honor de la 78ª Feria del Libro de Frankfurt, un hito que posicionará al país al centro de la industria editorial del mundo. El programa Camino a Frankfurt 2027, coordinado por el Consejo Nacional del Libro y la Lectura (CNLL) del Mincap en colaboración con DIRAC, ProChile, la Fundación Imagen de Chile y organizaciones de la sociedad civil, es el principal encargado de gestionar esta histórica participación.

Durante este periodo de preparación, Editoriales de Chile ha trabajado activamente en visibilizar la bibliodiversidad nacional en la feria: articulando vínculos entre los organismos estatales y las editoriales del sector independiente, facilitando el acceso a fondos de internacionalización y promoviendo jornadas profesionales orientadas a generar lazos con sellos extranjeros.

Frankfurt 2027 es la oportunidad de mostrar al mundo que la edición independiente chilena —comprometida con la bibliodiversidad y el acceso equitativo al libro— tiene una voz propia y una historia que vale la pena conocer.

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